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Para cada una de estas distintas maneras de ca-
minar, ver, escuchar, o entender, la arquitectura y
la tecnología aplicada al diseño puede
- y debe -
ser
facilitadora de la integración y la inclusión social sin
discriminación, para que todas las personas poda-
mos ser útiles, desarrollando nuestras capacidades
diferentes, porque en definitiva todos somos diferen-
tes… y todos tenemos derecho a la mejor calidad de
vida posible.
En se sentido, desde el Colegio de Arquitectos dis-
trito IV, estamos desarrollando acciones concretas
en pos de una accesibilidad igualitaria desarrollando
propuestas de
“diseño universal”
, tal como nos propo-
ne la ley 26.378 de
“Adhesión a la Convención Interna-
cional sobre los Derechos de las Personas con Discapaci-
dad”
, cuya lectura recomiendo, y que en su
Art.1º
expresa que:
”El propósito de la presente Convención es promover, pro-
teger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad
de todos los derechos humanos y libertades fundamentales
por todas las personas con discapacidad, y promover el
respeto de su dignidad inherente. Las personas con disca-
pacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas,
mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al
interactuar con diversas barreras, puedan impedir su par-
ticipación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de
condiciones con las demás.”
.
ejemplo, una palma, mide 7.62 cm, un pie equivale a
cuatro palmas, la altura ideal es de 24 palmas, etc.
Aprendimos a diseñar fundamentalmente con éste
canon de las proporciones humanas, y, a excepción
de proyectos específicos como es el caso de un Jar-
dín de infantes, geriátrico etc., nunca interactuaban
“hombres de Vitruvio”
con niños, adolescentes, ancia-
nos, y mucho menos con personas definidas social y
legalmente como discapacitadas, y que bien podría-
mos decir personas con capacidades y necesidades
diferentes, y que hoy constituyen aproximadamente
el 10 % de la población mundial
- es decir la mitad de
la población de China, ò tres veces y media la de Brasil ò 15
veces la población de la Argentina -
. Afortunadamente,
a través del tiempo fuimos descubriendo que exis-
tían personas que se trasladaban en silla de ruedas,
y entonces comenzamos a incorporar en concepto
de barreras arquitectónicas, las que, los arquitectos,
teníamos que
“levantar”
.
Se fueron sancionando leyes en favor de las per-
sonas con capacidades y necesidades diferentes,
22.431 24.314
, cuyos plazos de aplicación se
cumplieron largamente sin que lo que ellas propo-
nían se cumpliese totalmente. Pero a pesar de ello,
es importante conocerlas para cumplirlas en lo que
al diseño se refieren, es importante también aplicar
el sentido común en el diseño de edificios y espacios
públicos, considerando nuevos cánones de las pro-
porciones humanas, como lo son personas que se
trasladan en sillas de ruedas, ciegos y ambliopes, de
bajo o nulo nivel auditivo, etc.
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